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Mostrando las entradas de 2011

Sobre el escepticismo, el amor y la inevitable erosión de la roca

¿Qué efecto tiene un chorro de agua sobre la roca? Ninguno, aparentemente. Pero si el chorro de agua cayera durante miles de años sobre la bendita roca, la erosionaría ¿verdad? Por supuesto que este fenómeno no podría ser visto por un ser humano —cuyo promedio de vida es de 67.2 años, según la CIA—; no obstante, es de conocimiento público porque ha sido estudiado a través del método científico, y por lo tanto, se confía, se cree, se da por hecho que es así, que es real, que es verdad.

¿Es posible dudar de la verdad? Obviamente que sí; y a eso llamamos escepticismo —afirmar que la verdad no existe, o que, si existe, el hombre es incapaz de conocerla—. El escéptico es aquel que pone en tela de juicio los valores sociales establecidos, que duda de la verdad o de la eficacia de las cosas.

¿Es malo el escepticismo?

Obviamente que no. Pirrón (Grecia, 360–270 a. C.) fue el primer filósofo escéptico; él creía que no había nada verdadero o falso, bueno o malo, inmundo o sagrado; según lo descri…

Noviembre al fin

Reminiscencias de mi niñez; que llenan el vacío con afecto, ternura y sensaciones de felicidad simple y pura; anuncian la llegada del undécimo mes del año. Para mí, como para muchos, el mes del cumpleaños es el favorito, aunque quiera negarlo a veces. Si bien en los últimos años no he tenido la mejor predisposición para con las últimas semanas del calendario, llevo en el corazón el recuerdo de quien hizo que "noviembre" sea el mes más esperado.

María Lucrecia Vallenas Torres

Una bella finca en el distrito de Toraya (Aymaraes, Apurímac) la vio nacer el 22 de noviembre de 1912. Hija de José María y María Jesús —quizá una señal de la devoción que la caracterizaría—, estudió en la Escuela Normal de Educandas del Cuzco, para dedicarse luego a la docencia durante más de treinta años.

A los veintiuno, ya ejercierdo su profesión en la ciudad de Abancay, contrajo matrimonio con José Manuel Garay Collado, con quien tuvo diez hijos —fallecieron cinco y sobrevivieron cinco—. Quedó viuda…

Señorita de Chan Chan

Lima, octubre de 2011 Muy querida señorita:
Le pido perdón, en primer lugar, por el atrevimiento de dirigirme a usted sin conocerla siquiera, esperanzado en que sepa comprender que a veces el corazón bloquea la razón, y nos despoja de prejuicios, temores e incluso de cordura. No sé realmente cómo empezar esta carta —que probablemente nunca llegue a usted, o al menos eso desearía—; quizás expresando aquello que sentí al verla allí de pie, en la ciudadela de Chan Chan: paralizado de improviso, atónito, mágicamente embelesado.
En ese instante, la explicación que daba la guía de turismo se iba desvaneciendo con el viento; como si alguien le estuviera bajando el volumen a todo a mi alrededor. Allí en la plaza principal del palacio de Nik An, éramos solo usted y yo. He considerado la teoría de que talvez haya sido objeto de un hechizo ancestral chimú, y que usted, portadora del poder de Shi o incluso la encarnación de la diosa lunar, haya querido atraer a su siguiente víctima para el sacr…

El momento más feliz

—Cierren sus ojos y piensen en el momento más feliz de sus vidas: revívanlo—. Fue lo que nos pidió el coach a cargo del taller de bienvenida a mi nuevo trabajo.

Negación, escepticismo, algo de incomodidad. No sé pues... No soy ningún renegado, pesimista ni nada por el estilo; pero no me "cuadraba" el dejarme llevar por sentimientos tan íntimos rodeado de personas (aun) desconocidas —y a tan tempranas horas de la mañana—.

Luego de unos segundos, me dije a mí mismo "¿Y por qué no?", y dejé caer mis párpados: "A ver, momentos felices... pues muchos ¿no? Por ejemplo, mmm... a ver... es que son tantos que tendría que priorizarlos, clasificarlos, filtrarlos. Pero, ¿el más feliz? ¡Qué difícil!"

De pronto llegó a mí un recuerdo que no sé si sería el más feliz; para estar seguro tendría que ponderarlos en base a criterios como trascendencia existencial, perspectiva temporal, emoción del momento, etc.

2003. Cinemark de San Miguel

Estábamos sentados Valeria (4) y yo (…

Super 8

Hace un par de años, el director J. J. Abrams me sorprendió con su renovadora visión de Viaje a las Estrellas. La galardonada producción Star Trek (2009) le abrió las puertas de una nueva generación de fanes al legado del gran Gene Roddenberry. Este mes llegó a la cartelera peruana —es gratificante que nuestra cartelera ya no esté circunscrita a Lima solamente— su última película de ciencia ficción: Super 8.

Escrito por el relativamente joven director de series de TV como Felicity, LostAlias; el filme me remontó a una época entrañable: el fin de los setentas e inicio de los ochentas. Y más entrañable aun es la pandilla de niños que protagonizan la fantástica historia (el noble y heroico Joe Lamb; Charles, el Orson Wells en ciernes; el pirotécnico Cary; Martin, el detective Hathway; el temeroso Preston; y por supuesto, la angelical Alice). ¿Quién no ha tenido amigos así?


La película trata acerca de un grupo de niños del pueblo de Lillian, Ohio, que trabajando en un proyecto fílmico …

El cine en música 2

¿Qué es la música? Etimológicamente, podríamos decir que proviene del griego μουσική (musiké) y μουσικός (musikós) que significa "propio de o relativo a las musas". Y hace perfectamente sentido en el contexto de lo que quiero compartir en este post, ya que Inma Shara —digna descendiente, sino reencarnación misma de las musas— estuvo en Lima hace algunas semanas, y vino precisamente a regalarnos "música", en el sentido más sublime de la palabra.


En el 2010, uno de mis sueños de toda la vida se cumplió, gracias al concierto sinfónico "El cine en música", a cargo de la joven director y compositora española —Inmaculada Concepción Lucía Saratxaga (Amurrio, Álava, España, 1972)—. Aquella fue una noche inolvidable por varias razones. Por una parte, la experiencia de sentir y vibrar con las bandas sonoras interpretadas por la Orquesta de la Ciudad de los Reyes; y por otra, el compartir ese momento con la Ceci —otrora mi compañera de sueños y aventuras— y por supu…

Love of my life, you've hurt me...

Me quedé mirándola por un momento, de pie, apoyado en el marco de la puerta de su habitación. Esperaba que talvez, por alguna razón inexplicable, ella sintiera que me estaba yendo. No fue así, obviamente. Aun en la oscuridad, vi que en su rostro se dibujaba una tímida sonrisa: una señal muy suya de que había llegado a su nivel más profundo de sueño. Por un momento, hasta sentí celos de Morfeo, por tenerla en sus brazos —o por verse tan a gusto en ellos—.

Una sábana blanca la cubría desde los hombros, contorneando generosamente su cuerpo desnudo. Mientras admiraba ese milagro de la naturaleza, recorría con la mirada cada detalle de su figura; no podía evitar regresar a lo que habíamos vivido horas atrás, aquella inolvidable noche de verano. 

Súbitamente, me embargó la angustia al recordar que esa era la última vez que la vería. Sentí la necesidad de respirar de su cuello una vez más, de besarla; pero no lo hice por temor a despertarla... ¿A quién quiero engañar?... No lo hice porque e…

Padre

A veces extraño esas charlas con el papá de la Ceci, allá por los "años maravillosos" —es entendible que poco a poco esas conversaciones hayan ido perdiéndose; lo que no deja de ser una pena, ya que llegué a estimar bastante a don Hugo—. Una de sus frases más recurrentes, recuerdo que era "en mi época no había escuela para padres"; mea culpa con la que intentaba explicarme lo complejo y a la vez crucial que resulta la tarea de ser padre.

Papá yo

Tenía veinticuatro años cuando la Ceci me permitió ser padre por primera vez. Cuando la enfermera me trajo a Valeria, echadita en esa especie de bandeja de vidrio, caí en cuenta de que mi vida había cambiado y que jamás nada volvería a ser igual: sin importar qué esté haciendo o dónde me encuentre, quiéralo o no, yo era el papá de alguien. Casi tres años después, cuando presencié el alumbramiento de José Manuel, terminé de asumir la responsabilidad que implica el traer un hijo al mundo.

Dada mi temprana edad, solo me quedab…

Totus Tuus

Enero de 1985. Verano. Sábado en la mañana. Mi papá nos despertó (a mi hermana menor y a mí) y, para variar, no nos dio mucha información acerca de a dónde iríamos. Subidos en el auto, nos dirigimos hacia el Campo de Marte; papá se estacionó en la avenida Salaverry. Mientras caminábamos hacia el óvalo Jorge Chávez (avenida 28 de Julio), me percaté de que había un montón de gente —jóvenes sobre todo—. Nos abrimos paso hasta donde empezaba el tumulto, en la esquina; y una vez allí, papá nos hizo leer lo que decía en el mosaico sobre el muro: "Totus Tuus".

Por aquellos días, todo mi entorno estaba saturado con el tema de la llegada del Papa Juan Pablo II al Perú. Y como, a mis diez años de edad, era un poco despistado, nerd, monse, no me quedaba tan claro lo que estaba sucediendo (o estaba a punto de suceder) en nuestro país.

La canción: "El taller del orfebre"

En las radios limeñas, la canción que interpretaba Guillermo Dávila, "El taller del orfebre", desde…

La historia detrás de "El discurso del rey"

"El discurso del rey" es una película basada en la historia del rey Jorge VI —padre de la actual reina de Inglaterra—, quien tras la muerte de su progenitor, Jorge V, y la posterior abdicación de su hermano Eduardo VIII, se ve obligado a ascender al trono. En aquella época, el país se encontraba al borde de la Segunda Guerra Mundial y necesitaba un líder; por lo que su esposa Isabel, la fenecida Reina Madre, lo contacta con el terapeuta, Lionel Logue, con quien Jorge VI se comprometería firmemente a superar su defecto en el habla, gracias a lo cual llega a pronunciar el famoso discurso radiofónico que inspiraría a su pueblo.


I. El Rey
Destinado a ser solo príncipe
Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor nació el 14 de Diciembre de 1895, siendo el segundo hijo del rey Jorge V y de la reina María de Teck. En 1909, inició su carrera en la Armada Real Británica, llegando a tomar parte, como oficial de un buque de guerra, de la Primera Guerra Mundial. Se casó con Lady Isabel Bowes-…

De "jarrón grande" a aríbalo

El sábado pasado —día previo a las elecciones presidenciales en el Perú— por la noche, fuimos a ver la exhibición de las piezas arqueológicas de Machu Picchu, devueltas por la universidad de Yale como parte del proyecto conjunto del Centro Internacional para el Estudio de Machu Picchu y la Cultura Inca entre la mencionada universidad norteamericana y la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.
El jarrón grande

Para mí —en realidad, también para la Ceci y los "Chicos Locos"— era la primera vez que pisaba Palacio de Gobierno; lo cual le daba un plus a la visita. Durante el recorrido, una especie de "jarrón grande" llamó mi atención. Le tomé algunas fotografías con el celular; la que más me gustó es esta:

El aríbalo
Al día siguiente en la mañana, el "Chico Loco" subió a mi cuarto con su libro de texto del curso de Personal Social —él mismo lo cuenta en su blog—; y me despertó para compartir conmigo algo que había descubierto: el "jarrón grande&qu…

Mi segunda piel

Hace un tiempo leí a Peregrino Inmóvil, refiriéndose poéticamente a su espacio virtual como una "segunda piel", lo que me dejó pensando en ese fenómeno masivo —tan fenomenal como las redes sociales— de los blogs (o weblogs); como medios de expresión, de comunicación, pero también de catársis terapéutica. Mi colega blogger no pudo haber descrito mejor lo que representa, para nuestro gremio digital, la filosofía y la mística detrás de esta maravilla de la Internet, que hoy supera los 150 millones de sitios públicos1.
Esta bitácora acaba de cumplir su primer lustro de existencia; y desde su nacimiento en el 2006, ha sido confidente y testimonio de las diversas dimensiones de mi vida: desde las emociones de los viajes y aventuras, pasando por momentos anecdóticos con mis hijos, hasta los sobresaltos y frustaciones del corazón —a los que, estoy convencido, simplemente no habría sobrevivido sin esta ciberterapia—.

El post de este mes pretende ser la foto de un diario personal, a mod…