Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de octubre, 2007

Ante la maldad

Impotente. Me encuentro sentado en mi escritorio. Aun siento mi corazón como si hubiese sido apretado y luego soltado bruscamente. Recuerdo detalles vagos de lo vivido hace veinte minutos. No se tiene mucha noción del tiempo cuando se ha estado tan cerca de la maldad retorcida del hombre.

10:50 AM
Auxiliar de la Vía Expresa - Av. Paseo de la República
(altura del puente peatonal entre Aramburú y Corpac)
Distrito de San Isidro, Lima

El automóvil negro delante mío no avanzaba, no me percaté en ese momento que estaba con luces de emergencia. Decidí esperar, porque igual había tráfico en el otro carril. Luego de unos segundos comenzó a avanzar lentamente. Yo seguía detrás, algo distraído conversando con la Pao, una compañera de trabajo quien me pidió la llevara a hacer unos trámites, cerca de la oficina.

Cuando estábamos ya a la altura del puente peatonal, la puerta trasera izquierda del auto negro se abrió, y ante mi estupor un cuerpo inanimado fue arrojado hacia la vereda. En esos microsegund…

A tus manos

A tus manos,
que me colman con solo rozar las mías,
a veces frías, a veces tibias,
que tocan el fondo de mi ser,
destruyendo y creando nuevamente
mi todo.

A esos tus pequeños dedos,
que esperan hasta encontrar los míos,
saben a ti, saben a mí,
que callan mis labios con ternura,
evitando que susurre
lo que siento.

A tus manos…
que me cuidan por las noches, en mis sueños,
me cobijan, me abrigan,
que son extensión tuya
mas ya no de tu voluntad,
nunca más.

A la salada piel que las cubre,
que se estremece al contacto con mi cuerpo,
suave luz tenue,
que recorre la oscuridad de mi espalda,
que es fuego hacia el Sur de su camino,
nuestro Sur.

A tus manos…
que transforman mi purgatorio en paraíso,
a mi ángel en demonio,
mi ilusión en realidad,
que calman mi tempestad
cuando te extraño.