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Mostrando las entradas de 2015

¡Adiós, tío Lino!

Julio de 2007
Era el último tramo de un solitario viaje de tres semanas por el sur del Perú: una necesaria extracción de mi ser, en búsqueda de entendimiento, de redención y de luz en medio de un período oscuro de mi vida. Atrás quedaban los imponentes cerros del santuario de Machu Picchu, las heladas islas sobre el Lago Titicaca, y las ruinas de un imperio milenario llamado Tiahuanaco al otro lado de la frontera boliviana. Había dejado para el final de la travesía a (nada más ni nada menos que) Abancay, la tierra de mis ancestros.

El bus se detuvo; por fin habíamos llegado. Mi papá le encargó a su amigo Jorge "El Viejo" Vargas que me esperara en la estación terrestre y que me ayude a instalarme en la ciudad —conocía al tío Jorge de toda la vida: músico folclórico y guitarrista igual que mi padre, uno de sus mejores amigos—. Cuando bajaba del bus, lo reconocí inmediatamente; y a su lado, casi dos cabezas más alto, estaba un señor al que jamás había visto.

—¡Hola, papá! ¿Qué …

El Joker mató a Robin, y ahora… ¿Robin es el Joker? WTF?!? #FanTheories

Si bien este post trata de ser un humilde homenaje a Batman, uno de los superhéroes más emblemáticos del fantástico universo de los cómics; en primera instancia desarrolla la cronología y evolución de su sidekick, su fiel compañero: Robin, para luego introducirnos en la alucinante pero probable teoría acerca de su trágica caída hasta lo más profundo de la perversidad humana. Para la elaboración del post, y emulando a estos dos combatientes contra el crimen, me apoyará con sus comentarios y apreciaciones un sidekick muy especial: [CuriousBoy].

[CuriousBoy]
Así es, Galileus. En los siguientes párrafos profundizaremos la historia de Batman en la televisión y el cine, en su mayor parte junto a su inseparable amigo Robin; y veremos los diferentes Robin que existieron en el mundo de los cómics, y en especial, exploraremos y explicaremos las teorías del nuevo Joker del nuevo Universo Cinematográfico de DC Comics, guiados por lo que ya sabemos y nos han mostrado sobre las próximas películas, e…

Rocky 4ever

Era 1986. Papá llegó del trabajo con una idea "mostra": ir al cine solos él y yo. Seguramente habría recibido buenos comentarios en su trabajo, acerca de la película más vista por aquellos días en las salas limeñas; se trataba de la cuarta entrega de la franquicia "Rocky". Yo tenía doce años, y la verdad es que no me llamaba la atención este tipo de filmes —es más, no había visto ninguna de las anteriores—; pero ir con mi padre al cine era como un sueño hecho realidad, así que fuimos.

La película se dejaba entender, a pesar de que yo no conocía los antecedentes de los personajes de la historia; y no era una trama compleja en lo absoluto: el gran amigo de Rocky —también boxeador— muere en el ringcuando se enfrenta al ruso Drago; éste reta a Rocky a pelear en Moscú; a pesar de que su familia no está de acuerdo, Rocky acepta el reto, y deberá reponerse ante todo y prepararse para una pelea que podría llevarle también a la muerte; finalmente, Rocky lo vence en el últim…

"Tears in Heaven" no volverá a sonarme igual... nunca jamás!

Durante dos décadas he escuchado la canción "Tears in Heaven" de Eric Clapton, resultándome siempre tierna y romántica; definitivamente una love song, un clásico de la balada para enamorados, el soundtrack perfecto para un momento agradable con tu pareja. Eso se terminó hoy, cuando oí en la radio que "Tears in Heaven" era el testimonio trágico de la peor pesadilla para un padre: perder a su hijo.

El 20 de marzo de 1991, el hijo de Clapton, Conor (4 años y medio de edad), se cayó accidentalmente del piso 53 de un rascacielos de Nueva York, desde una ventana abierta en el condominio donde vivía con su madre, Lory Del Santo. Por aquel entonces, Clapton no vivía con ellos; es más, el músico luchaba contra los rezagos de la adicción a las drogas y el alcohol; "lo más trágico fue que el día anterior por fin se había dado cuenta de lo que significaba Conor para él... justo el día antes de su muerte", como lo declaró la madre.

La muerte de su hijo sumergió a Clap…

Chewie, llegamos a casa! #StarWars #TheForceAwakens

Se ha hablado mucho, en los ultimos días, acerca de las reacciones de los fans ante el nuevo tráiler de la esperadísima Star Wars - Episodio VII: El Despertar de la Fuerza; y es que este avance de la secuela de la querida trilogía original de La Guerra de las Galaxias logra emocionar incluso a los no declarados fanáticos.


Particularmente, la última escena del tráiler nos teletransporta a nuestra más ingenua e inocente niñez, sobre todo a los ochenteros como yo; poniéndonos al frente a dos de los personajes más emblemáticos de la infancia: personajes de tapa de folders escolares, héroes de lonchera, de pósters, de cromos de álbumes; cuyas aventuras jamás nos cansaremos de verlas una y otra vez.

Han Solo y Chewbacca cierran este adelanto con una frase que nos hace llorar: "Chewie, llegamos a casa"; sin duda, el director del filme J. J Abrams ha entendido la esencia de lo que Star Wars representa para sus seguidores: volver al corazón.


La historia de San Valentín

La historia se remonta al siglo XIII y tiene como protagonistas al emperador romano Claudio y a un humilde mártir llamado Valentín.

Cuenta la historia que Claudio había decretado que los romanos debían adorar a doce dioses, y que cualquiera que se relacionara con cristianos sería condenado a muerte. Valentín era firme en su fe y ni la amenaza de muerte logró que dejara de practicarla. Fue por eso que Valentín fue arrestado y encarcelado.

En sus últimos días de vida, el carcelero, que sabía de la alta educación de Valentín, le preguntó si podía darle lecciones a Julia, su hija.

Julia, ciega de nacimiento, aprendió rápidamente todo lo que Valentín le enseñaba, y empezó a ver el mundo a través de sus ojos. Ella confiaba en su sabiduría y su fe le daba consuelo.

Cierto día, Julia le preguntó:
—Valentín, ¿es verdad que Dios escucha nuestros ruegos?
—Así es, hija mía, Dios escucha cada uno de ellos— le respondió.
—¿Sabes lo que le pido a Dios a diario? Le pido que me permita ver. ¡Anhelo ver…

Kyara baila sola

Como cada mañana, Kyara se dirigía a su trabajo observando lo que sucedía a su alrededor desde la ventana del taxi: madres apuradas cruzando la pista con sus niños, mujeres maquillándose en otros taxis, ejecutivos solitarios al volante, parejas inanimadas, parejas acarameladas, parejas discutiendo; y le parecía que todos ellos tenían una vida más interesante que la suya.
—Por favor, señor, ¿podría subir el volumen de la radio?
—Sí, señorita... ¿música o noticias? —preguntó el taxista, amablemente.
—Cualquiera... da lo mismo.

Luego de unos minutos, una melodía familiar comenzó a sonar, y aunque ya había oído antes Lo echamos a suertes, por primera vez le prestó algo más de atención a la letra; las sutiles coincidencias le hicieron esbozar una sonrisa cómplice. Su celular comenzó a timbrar:
—Hola.
—[...]
—Normal, todo tranquilo, ¿y tú cómo estás?
—[...]
—Yo también.
—[...]
—Lamentablemente, sí.
—[...]
—No me hables así.
—[...]
—No es por eso, tú ya sabes.
—[...]
—Hablamos luego, ya est…