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Totus Tuus

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Enero de 1985. Verano. Sábado en la mañana. Mi papá nos despertó (a mi hermana menor y a mí) y, para variar, no nos dio mucha información acerca de a dónde iríamos. Subidos en el auto, nos dirigimos hacia el Campo de Marte; papá se estacionó en la avenida Salaverry. Mientras caminábamos hacia el óvalo Jorge Chávez (avenida 28 de Julio), me percaté de que había un montón de gente —jóvenes sobre todo—. Nos abrimos paso hasta donde empezaba el tumulto, en la esquina; y una vez allí, papá nos hizo leer lo que decía en el mosaico sobre el muro: " Totus Tuus ". Por aquellos días, todo mi entorno estaba saturado con el tema de la llegada del Papa Juan Pablo II al Perú. Y como, a mis diez años de edad, era un poco despistado, nerd , monse, no me quedaba tan claro lo que estaba sucediendo (o estaba a punto de suceder) en nuestro país. La canción: "El taller del orfebre" En las radios limeñas, la canción que interpretaba Guillermo Dávila, " El taller del orfebr...

La historia detrás de "El discurso del rey"

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"El discurso del rey" es una película basada en la historia del rey Jorge VI —padre de la actual reina de Inglaterra—, quien tras la muerte de su progenitor, Jorge V, y la posterior abdicación de su hermano Eduardo VIII, se ve obligado a ascender al trono. En aquella época, el país se encontraba al borde de la Segunda Guerra Mundial y necesitaba un líder; por lo que su esposa Isabel, la fenecida Reina Madre, lo contacta con el terapeuta, Lionel Logue, con quien Jorge VI se comprometería firmemente a superar su defecto en el habla, gracias a lo cual llega a pronunciar el famoso discurso radiofónico que inspiraría a su pueblo. I. El Rey Destinado a ser solo príncipe Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor nació el 14 de Diciembre de 1895, siendo el segundo hijo del rey Jorge V y de la reina María de Teck. En 1909, inició su carrera en la Armada Real Británica, llegando a tomar parte, como oficial de un buque de guerra, de l...

De "jarrón grande" a aríbalo

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El sábado pasado —día previo a las elecciones presidenciales en el Perú— por la noche, fuimos a ver la exhibición de las piezas arqueológicas de Machu Picchu, devueltas por la universidad de Yale como parte del proyecto conjunto del Centro Internacional para el Estudio de Machu Picchu y la Cultura Inca entre la mencionada universidad norteamericana y la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. El jarrón grande Para mí —en realidad, también para la Ceci y los "Chicos Locos"— era la primera vez que pisaba Palacio de Gobierno; lo cual le daba un plus a la visita. Durante el recorrido, una especie de "jarrón grande" llamó mi atención. Le tomé algunas fotografías con el celular; la que más me gustó es esta: El aríbalo Al día siguiente en la mañana, el "Chico Loco" subió a mi cuarto con su libro de texto del curso de Personal Social — él mismo lo cuenta en su blog —; y me despertó para compartir conmigo algo que había descubierto: el "ja...

Mi segunda piel

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Hace un tiempo leí a Peregrino Inmóvil , refiriéndose poéticamente a su espacio virtual como una "segunda piel", lo que me dejó pensando en ese fenómeno masivo —tan fenomenal como las redes sociales— de los blogs (o weblogs ); como medios de expresión, de comunicación, pero también de catársis terapéutica. Mi colega blogger no pudo haber descrito mejor lo que representa, para nuestro gremio digital, la filosofía y la mística detrás de esta maravilla de la Internet, que hoy supera los 150 millones de sitios públicos 1 . Esta bitácora acaba de cumplir su primer lustro de existencia; y desde su nacimiento en el 2006, ha sido confidente y testimonio de las diversas dimensiones de mi vida: desde las emociones de los viajes y aventuras, pasando por momentos anecdóticos con mis hijos, hasta los sobresaltos y frustaciones del corazón —a los que, estoy convencido, simplemente no habría sobrevivido sin esta ciberterapia—. El post de...

Batimóvil perdido y encontrado

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Parecía que aun estaba soñando cuando a las diez de la mañana abrí las cortinas de mi cuarto y vi que mi carro ya no estaba donde lo había dejado unas horas antes. Honestamente, pensé que estaba en una de esas pesadillas a las que mi inconsciente me tiene acostumbrado, en las que tengo que enfrentar algunos de mis grandes temores. Antes de entrar en pánico, me aseguré de que mi papá no haya necesitado tomar prestado el auto, y una vez descartada esa posibilidad, era oficial: ¡se habían robado el batimóvil! Luego del susto inicial Despúes de notificar el hurto a mi compañia de seguros y al Serenazgo de Magdalena del Mar, me fui a poner la denuncia a la Comisaría, donde un efectivo de la Policia Nacional avisó por radio a la División de Investigación de Robo de Vehículos (Dirove). A pesar de que había iniciado la búsqueda —como diría el doctor Doofenshmirtz , en todo el área limítrofe—, una sensación de derrota y de impotencia me tenía algo triste. De regreso a casa, tuve que explicarl...

Todo tiene arte

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31 de diciembre. Mientras que la mayoría deseaba que el 2010 se fuera ya, parte de mí quería que el tiempo se detuviera ahí mismo. Sabía que los primeros días del 2011 definirían los caminos por los que transitaría en los años venideros: temor al cambio —o quizás temor a crecer, como sentenciaría Kareen Flores—. Esta vez no recibí el Año Nuevo con la ilusión de siempre, con esa esperanza absurda de que todo va a ser mejor, de que este año sí se harán realidad nuestros sueños; el 2011 llegó a mí implacable, impostergable e impredecible. Quinto día Al quinto día, llegó la primera de las definiciones por encarar; para esta primera y más importante, la Ceci y yo tuvimos que ser un equipo nuevamente: prepararnos, pensar como uno solo, y entender que debíamos apoyarnos si es que uno de nosotros de derrumbaba en el momento decisivo. Sabíamos que nos esperaba un trago amargo pero necesario; sabíamos también que nos tendríamos el uno al otro a la hora de tener que tomarlo. Esa noche me sentí...

El balsero de Belén

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Era nuestro último día en Iquitos y aun no nos atrevíamos a visitar el barrio de Belén. Practicamente desde que bajamos del avión, nos dijeron que allí había que tener cuidado, que no se podía ir más allá de las cinco de la tarde, que no era recomendable ir con cámaras, celulares, alhajas ni nada que pudiese llamar la atención. Nos advirtieron que la Venecia peruana era el distrito más pobre y más peligroso de la Amazonía. Eran las diez de la mañana cuando paramos un mototaxi: —Al Mercado de Belén, por favor. El día estaba gris y así también nuestros ánimos. Valeria y yo íbamos algo preocupados, sentados en el pequeño motorizado que nos llevaba hacia nuestro destino: el mercado se encuentra en la zona alta del barrio de Belén, a unas diez cuadras de la plaza mayor de la ciudad. Mi hija de diez años estaba entusiasmada por ver qué animales selváticos se vendían allí; en lo que a mí respecta, quería conocer la zona baja, con sus casas flotantes sobre el río Itaya. Aunque no lo decía...