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Yo "Excelencia"

Aquí os comparto el discurso que di el pasado miércoles 11 de diciembre, durante la ceremonia de cierre del programa "Excelencia" en mi empresa:

Buenas tardes.

Aquella noche de diciembre de 2012, el momento de la premiación estuvo cargado de emoción y regocijo… fue inolvidable… según me contaron, ya que lamentablemente no pude llegar a tiempo. Un año después, estoy aquí frente a tan distinguido público, agradeciendo la oportunidad de poder dar testimonio de lo que fue para mí ser parte del equipo "Excelencia” durante todo este año.

Cuando ingresé a la empresa, hace más de dos años, recuerdo que lo que más me llamó la atención fue el afán que la gente tenía para hacer las cosas de manera sobresaliente. Cada persona con la que tenía que interactuar para el desarrollo de mis funciones parecía esmerarse más que la otra para dar el mejor servicio, proponer las soluciones más innovadoras y buscar las mejores prácticas de la industria para incorporarlas a sus procesos. Todo ello no solo me ayudó mucho para el cumplimiento de mis propios objetivos, sino que también me inspiraba, cada día, a buscar eso que luego identifiqué como excelencia en el trabajo.

Recuerdo que la noche de la premiación, cuando ya me dieron la noticia de que había sido escogido como uno de los “Excelencia” del año, un compañero de trabajo —pero de otra división— se me acercó para felicitarme, y me dijo algo que me sorprendió: que sentía orgullo de que alguien con quien él trabajaba y a quien él apoyaba fuera reconocido de esta manera… que se sentía parte de este reconocimiento. Entonces, entendí que el premio “Excelencia” no es solamente un reconocimiento individual, lo que de por sí ya es importante, sino que, dependiendo de su legitimidad, puede ser una herramienta motivadora para el logro de resultados, reforzadora del espíritu de equipo e integradora de nuestra cultura.

Pero aquella noche fue solo el comienzo.

Se nos presentaba un proyecto muy diferente a los que estamos acostumbrados. Un proyecto innovador con el que se buscaba alcanzar un objetivo más allá de resultados comerciales o financieros. Se buscaba que cada uno de los reconocidos como “Excelencia” se convierta en mentor de otro colaborador de la compañía; la idea era replicar fortalezas, transmitir actitudes positivas y reforzar en él los valores que la empresa vio en nosotros… Se buscaba “trascender”.

A diferencia de “Mentor” —en quien Ulises confió para instruir a su hijo Telémaco—, nosotros sí necesitaríamos ayuda: ninguno de nosotros tenía la experiencia necesaria; así que recibimos, de un equipo externo de especialistas, las herramientas y técnicas requeridas para corregir nuestras debilidades, potenciar nuestras habilidades, y para saber cómo mostrarles a nuestros discípulos las suyas propias.

Lo que los consultores no me dijeron, y lo fui descubriendo ya en el trabajo de campo, fue que yo aprendería tanto (o más) de esta experiencia de mentoring que mi propia discípula. El camino fue largo y arduo, pero la satisfacción de haber logrado trascender en ella, en el reconocimiento y logro de sus metas personales y profesionales, lo vale. Me viene a la mente una frase que dice: “Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”… una frase de Nelson Mandela.
Queridos compañeros del programa “Excelencia”, amigos todos: nos encontramos en un momento crucial, un periodo de cambios y de decisiones claves para asegurar la sostenibilidad de nuestra compañía. Es el momento en que nos toca poner a prueba todo lo aprendido —en la teoría y en la experiencia—; y más allá de nuestras capacidades técnicas, nos toca abrazar e impulsar los valores que han llevado a nuestra empresa a liderar el mercado, y que deben definir nuestro actuar como profesionales y como personas siempre: no solamente la Excelencia, sino también la Vocación de Servicio, el Compromiso y la Integridad.

Muchas gracias.

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