Come 'ere baby!
Hoy por la mañana, manejando el auto camino hacia el trabajo, me sorprendió la inconfundible voz de Steve Tyler en la radio. "Come 'ere baby!" es la primera frase del tema "Crazy" de Aerosmith. Me remontó, por un momento, a inicios de los noventa, a un incidente totalmente estúpido; sin embargo, es de esas experiencias que se quedan grabadas en tu recuerdo y que, a pesar del tiempo, no se borran.
Por aquella época, estaba estrenando enamorada: habíá empezado con ella hacía solo un par de semanas. Saboreaba todavía ese no-se-qué de los primeros días de la relación; esa singular mezcla de ingenua ilusión y de satisfacción personal que poco a poco, y a veces sin querer, se va transformando en ese sentimiento tan sublime pero inaprensible como es el amor.
Una noche fuimos a la casa de una amiga, a saludarla por su cumpleaños. Cuando llegamos ya había un buen grupo de gente tomándose sus tragos y conversando. Antes de entrar a la casa, le había dicho que si ponían una balada, me gustaría bailarla con ella. Ella me dijo que preferiría no hacerlo, porque le daba "roche" (léase pena, vergüenza), así que todo quedó allí: no pasaba nada.
Luego de un par de horas, estando cada uno con su grupo de amigos, se escuchó el "Come 'ere baby!" con el que iniciaba uno de los temas del momento: "Crazy". Con una pizca de esperanza, la busqué con la mirada, dispuesto a proponerle romper con su timidez y bailar con ella la canción. Mi sorpresa fue que uno de los amigos de su grupo la estaba invitando a bailar. La buena noticia era que finalmente había podido superar el "roche"; la mala, era que no conmigo.
Luego de la canción, se me acercó; yo estaba obviamente molesto. Ella me explicó que el patín este era uno de sus buenos amigos y que no tuvo otra opción que aceptar bailar con él. Finalmente entendí la situación, y disfrutamos juntos lo que quedaba de la noche.
Desde aquella vez, jamás (pero jamás) pude dejar de pensar en ese incidente cada vez que escuchaba "Crazy". Y hoy por la mañana, cuando la pusieron en la radio, no fue la excepción.
Por aquella época, estaba estrenando enamorada: habíá empezado con ella hacía solo un par de semanas. Saboreaba todavía ese no-se-qué de los primeros días de la relación; esa singular mezcla de ingenua ilusión y de satisfacción personal que poco a poco, y a veces sin querer, se va transformando en ese sentimiento tan sublime pero inaprensible como es el amor.

Luego de un par de horas, estando cada uno con su grupo de amigos, se escuchó el "Come 'ere baby!" con el que iniciaba uno de los temas del momento: "Crazy". Con una pizca de esperanza, la busqué con la mirada, dispuesto a proponerle romper con su timidez y bailar con ella la canción. Mi sorpresa fue que uno de los amigos de su grupo la estaba invitando a bailar. La buena noticia era que finalmente había podido superar el "roche"; la mala, era que no conmigo.
Luego de la canción, se me acercó; yo estaba obviamente molesto. Ella me explicó que el patín este era uno de sus buenos amigos y que no tuvo otra opción que aceptar bailar con él. Finalmente entendí la situación, y disfrutamos juntos lo que quedaba de la noche.
Desde aquella vez, jamás (pero jamás) pude dejar de pensar en ese incidente cada vez que escuchaba "Crazy". Y hoy por la mañana, cuando la pusieron en la radio, no fue la excepción.
Comentarios
saludos!!
Muy trabajado tu blog, sigue así Galileus.
Saludos y besos.
Me encantó leerte de nuevo.